El Comandante Esteban Muñoz: Capítulo 3- Solovino

en Quintana Roo

Por Pedro Canché

En Valle Verde ahí en el cinturón de los miserables en Cancún, Solovino, un perrito criollo, está amarrado desde hace 2 días en un árbol de guayaba, con el sol de la tarde busca la sombra y frescura de las matas de los plátanos, pero la cuerda no se lo permite. Solovino intenta oler a sus dueños que no regresan. Se han tardado demasiado. No tiene agua y comida y aúlla de hambre y tristeza.

“Ese perro 🐕 nos avisa de más desgracia”, dijo melancólica doña Rosa, la vendedora de tamales que vive a tres casas de donde está amarrado Solovino.

Dos días antes, la tarde del 29 de Octubre, José Juan, un mototaxista emprendedor gracias al miedo de los taxistas de entrar a Valle Verde, se puso su collar de plata y su playera verde, se amarró los tenis imitación DC y se ajustó el pantalón de mezclilla con ese cinturón que traía desde que vivía en Villas del Mar. Amarró al terco de Solovino en la mata de guayaba para que no lo persiga mientras anda dando servicios.

Al veracruzano no le ha ido bien en el amor. Ahí tiene a sus hijos en una de las regiones de Cancún con Mary, pero en los últimos 3 años se ha juntado 2 veces. En Villas del Mar tenía una pareja y era padrastro de 2 niños y aquí en Valle Verde padrastro de Ruth y Mariana, 2 muchachitas de Veracruz de 18 y 20 años. Conoció a su madre Alicia de 42 primaveras cuando le daba un servicio con su mototaxi rojo.

Ahí en la ferretería San Isidro, cuando fue a comprar un martillo apareció Alicia, quien le pidió un servicio. Y surgió el flechazo. “También eres de Veracruz?. Ya somos más los jarochos en Cancún. Así nos sentimos como en casa, a no ser por este calor”, dijo mientras se secaba el sudor con su pañuelo amarillo.

Esto fue en Enero, poco antes de la llegada del coronavirus a México.

Alicia le invitó un six ahí en Modelorama. Terminaron bebiendo en la casa que renta Alicia quien debía 3 meses a su rentista y tenía que desalojar. En una semana ya estaban viviendo juntos. Ya rentaban una casa de blok con dos cuartos y una cocina a medio terminar. El patio estaba lleno de matas de plátano y había una mata de mango y una de guayaba.

Alicia se llevó a Ruth y Mariana, José Juan a Solovino, a su nido de amor. Mariana era una chica muda y muy buena cocinera. A Ruth se le daba más andar de pata de perro.

En el C-4 de la Policía Quintana Roo allá en Cancún, Aracely se preparó un nescafé bien cargado ese amanecer del 29 de Noviembre. Eran las 5:45 de la mañana y le faltaba un poco más de una hora para entregar turno. Revisó las cámaras de la zona poniente que le tocaba. Es muy observadora y sus ojos fijos toman nota de todos los detalles. Tomó un sorbo bien caliente y… ahí en sus ojos en la cámara de una de las calles principales de Valle Verde un hombre con playera color café y chanclas de pata de gallo tenía entre sus brazos el cuello de una mujer de mediana edad de blusa roja y pantalón de mezclilla y la estaba ahorcando.

-Eso es un homicidio o mínimo un grave problema de violencia familiar, gritó a su compañera Isela, quien estaba bostezando.

Enseguida dio la voz de alarma a los patrulleros de la zona y avisó a su superior, Eusebio Gómez, el comandante Apolo, el Big Brother de Cancún, el que todo lo sabe, el que todo lo ve, el jefe del C-4.

José Juan llevó a doña Pancha a su casa allá por el Súper Wilis de Valle Verde, ya había juntado sus 400 pesotes, se lo daría a Alicia para abonar a Elektra. “Maldita tienda, uno nunca termina de pagarle, pero al menos esta quincena estaremos tranquilos”, pensó.

La motocicleta roja que tenía ya lo había terminado de pagar, a fuerzas de trabajar y dar servicios aún con estas lluvias y los dos ciclones que llegaron a Cancún casi en fila. “Delta” y “Zeta” y sus lluvias, luego más lluvias, significó más clientes.

Tal vez comprar otra moto y ponerle su carroza. Dárselo a su sobrino preferido Efraìn para que no lo explote el negrero ese allá en Tabasco. Ya lo había llamado para que venga a probar suerte en Cancún. Llegaría en cualquier momento.

Ya iba para su casa y pasaba la calle Fuego cuando 1 balazo en el cuello y otra en la cabeza derramaron sus sueños y humanidad en el suelo. Eran las 11:21 minutos de la noche de ese 29 de Octubre. Día fatal para los mototaxistas.

Fue un funeral muy rápido. En su funeral quien más lloraba era Mariana la muda. Alicia compró esa misma tarde tres boletos de ADO y se marchó a Veracruz.
*

Dos huevos sonaron en el aceite caliente de la sartén mientras unos dedos salpicaban sal a las yemas que se cocían ese domingo 29 de Noviembre. El comandante Andrés Valencia tomó dos bolillos y le untó la mantequilla y lo tostó en otro sartén más grande y plano.
“Es un domingo para ir a la playa, a caminar, a escuchar el canto de las gaviotas”, pensó.

La vibración de su celular Samsung y el olor a quemado de los bolillos le hicieron olvidar el día en la playa.

Lee el mensaje, en el grupo especial de WhatsApp, es un mensaje de Eusebio Gómez, el comandante Apolo, el que todo lo ve, el que todo lo sabe, el jefe del C-4: “Reportes de las compañeras nos indicaban un pleito familiar y resultó un doble feminicidio. En esta dirección de Valle Verde. Nuestros muchachos ya custodian la zona y es muy triste. Se trata de una señora y una joven. Envío fotos del área”.

-Señor Fiscal Montes de Oca, nos reportan un doble feminicidio, si el caso Alexis por poco y nos queman con todo edificio, con esto arderá Troya…

-Asigna al comandante Esteban Muñoz que vaya inmediatamente y acompáñalo, dijo el fiscal mientras se escuchaba el ruido del bacín cuando se le jala la cadena.

-A la orden jefe, vamos por ahí, ahora le comunicó al comandante Esteban…

Efraìn soltó a Solovino de la mata de guayaba, hace tres días mataron a su tío José Juan y está muy triste. Llama a su tía Conchi, quien vive en Tabasco. “Tía Conchi, ya pude llegar y solté al perro. De saber la suerte de mi tío hubiera viajado antes. Ya no lo volví a ver tía. Le llevaré flores a su tumba”.

-Tía, la casa está cerrada. No quiero romper la cerradura pero no hay nadie. Esa señora se fue de Cancún. Alicia y sus hijas no están, el perro tenía hambre y sed .
-Hijo, ve si rescatas sus cositas, la moto, los papeles de la moto, la tele.

Solovino salió corriendo y se perdió ahí en los terrenos de Valle Verde. Cruzó la calle. Estaba buscando a José Juan.

El comandante Esteban Muñoz manejó velozmente el Ford 150 color blanco y tomó velozmente la avenida Nichupté hasta salir en la avenida López Portillo y enfilarse a Valle Verde. Es domingo a las 8 de la mañana y las calles están vacías. Dejó la avenida López Portillo y tomó la calle principal de Valle Verde y ahí en la Tiendita Azul alcanzó a Andrés Valencia quien veloz manejaba sin sus escoltas el Ford 150 color blanco con las siglas también de la FGE.

Estacionaron las patrullas justo debajo de un poste. “Pues, sí, ahí está la cámara. Funcionó. Pero no hay poder humano para que los compañeros lleguen a evitar el crimen”, le dijo Andrés a Esteban.

Dos policías alzaron las cintas amarillas al reconocer a los jefes de los ministeriales. “Por aquí comando”, le señaló Antonio, un fornido policía de unos 30 años. Las luces de la sirena de su patrulla ya atraía a decenas de curiosos.

Tras caminar unos 20 metros de la brecha Esteban y Andrés observaron dos cuerpos inertes. A la mujer de más edad con blusa roja y pantalón mezclilla su cabeza había sangrado profusamente y una enorme piedra estaba a un lado. Cerca estaba el cuerpo de una jovencita semidesnuda, blusa rosada, con los pantalones de mezclilla y las pantaletas abajo de las rodillas. Hojarascas en el suelo. Hojarascas que marcan el ciclo de las hojas. Hojarascas como colchón de las difuntas…

-Comandante-habló Antonio- ahí con la gente está una muchachita, es familiar.

-¿Y que ha dicho?, preguntó Andrés Valencia.

-Nada comando, nada. Es muda.

De unas cuantas zancadas Esteban Muñoz se acercó con una señora de canas que abrazaba a Mariana. “Es muda. Ahora es huérfana, ha perdido a la madre y a su hermanita”, dijo.

-Lo sentimos mucho jovencita, de verdad lo sentimos mucho. Pero tú puedes ayudarnos, claro que sí puedes. Enséñanos lo que sabes y haz visto, queremos ayudarte y hacer que paguen los asesinos, le dijo cariñoso Esteban Muñoz.

Mariana llora demasiado. Sonidos guturales brotan de sus labios. Hace ademanes, intenta explicar que un chofer de un mototaxi… y cómo puede se da a entender que sabe donde vive.

Andrés Valencia da instrucciones a los peritos y llama a otros 5 agentes que han llegado a que sigan a Esteban Muñoz quien ha subido a Mariana a su unidad y le indica por donde ir.

Han estado tomando y bailando esa madrugada. 3 hombres beben esos misiles, esas cervezas que Francisco y Abismar compraron en Modelorama al 2×1. Ahí en la barda de la casa se divierten. Los 3 tienen estacionados sus mototaxis. Ven a Solovino y se acuerdan cuando el difunto José Juan lo rescató cuando era un cachorro ahí por el basurero clandestino. Doña Alicia y Ruth dicen mientras bailan y beben con ellos: “Es nuestra herencia”. Mariana no toma. Pero tampoco duerme. Acecha a cada rato. Vigila. Pero el sueño le gana a eso de las 5 de la mañana.

Francisco, uno de los mototaxistas se va. Arranca su unidad y dice, “ahí nos vemos yo si tengo que trabajar al rato”.

-Alicia, quiero platicar contigo en privado de José Juan, le dice Efraìn, el sobrino del difunto.

-Dímelo acá estamos en confianza, ¿verdad muchacho?, dice Alicia señalando a Abismar, el otro mototaxista.

-Platiquen, platiquen, yo me sigo echando este misil, dice Abismar ya bien briago.

Efraìn la toma del brazo y la lleva a unos 20 metros de la casa. Ahí hay un farol. Ahí en sus cabezas está una cámara del C-4. Son poco antes de las 6 de la mañana. Discuten.

Iracundo y además borracho, Efraìn le reclama: “Se que tú mandaste a matar a mi tío José Juan”. Le aprieta los brazos.

-Me estás lastimado, no sabes lo que dices, estás borracho…

-Ayer me enteré que El Buñuelos y La Gripa asesinaron a mi tío por orden de tu amante, el dueño de la casa a quien le rentas. El vende drogas en la colonia y tiene sus sicarios y fueron ellos, tú se lo pediste. Me duele mucho. Mi tío me crió como si fuera mi padre allá en Tabasco y tú…

-Son cuentos tuyos…

-¿Lo vas a negar?

-Sabes, sí, yo lo mandé a matar. Me tenía fastidiado. Y tú serás el próximo si no me sueltas.

Ruth llega, observa la amarga discusión, regresa por ayuda. Pero Abismar está bien briago. No hay ningún alma más en esa calle de Valle Verde que pueda ayudar.

Efraìn toma a Alicia con el brazo y la aprieta fuertemente mientras la arrastra por la brecha.

Ruth llega y se mete a la brecha. Un grito de dolor se apaga en ese amanecer en esa pedazo de Valle Verde. Solo el sonido débil de las hojarascas cuando Efraìn sale tambaleándose.

Han despertado a Abismar. Mariana señaló donde vive.

-Es verdad, yo estuve tomando con ellos. Gané mis 300 pesos, mi mujer me estaba esperando para que compre la despensa. Pero vi a Francisco y en la Modelorama estaba al 2×1 y nos la gastamos en chelas, le explica al comandante Esteban Muñoz.

-A las 4 de la mañana fuimos con doña Alicia y ahí estaba Efraìn tomando con ella y su hija Ruth. Bailando y tomamos un buen rato. No se que hizo Efraìn. Solo vi que se fueron a platicar y luego regresó Efraìn y me pidió la cerveza que estaba tomando. “Mi flaco,ando triste por unos rollos”, me dijo. De ahí cada uno a su casa.

Esteban Muñoz le pide que les muestre la casa de Efraìn. Era obvio que Abismar no estaba involucrado ni sabía a esa hora del doble feminicidio con quienes departía pocas horas antes.

Toc,toc,toc..

-Queremos ver a Efraìn, le dice Esteban a la señora joven con cabellos rizados.

“Efraìn está durmiendo, se va a molestar si lo despierto. ¿Es muy urgente? dice y cuando ve las unidades de la Fiscalía los hace pasar. Hace un lado una mesita de uñas. Hay dos espejos. La señora se gana la vida haciendo servicios de decorado de uñas y pintando cabellos ahí en Valle Verde.

En la cama boca abajo duerme el hombre de tez morena, robusto. Ronca. Ronca mucho.

Esteban Muñoz observa las chanclas patas de gallo y la playera color café en la cama, las mismas que observan en su mensaje de WhatsApp que Araceli fotografió para el comandante Apolo. Esas que captó la cámara del C-4. Las que usaba el sujeto.

-¿Qué hacen ustedes en mi casa y que quieren? ¡Vieja! ¿Por qué los dejaste entrar?

-Vístete, tienes que acompañarnos en la Fiscalía, le ordena el comandante Esteban.

Se interpone la manicura: “llevárselo, eso sí que no. Les di permiso de pasar, pero no se aprovechen”.

-Señora- le explica el comandante Esteban- si no lo llevamos vamos a proceder asegurar su casa y usted no va a recuperarla pronto porque esto es una investigación de doble feminicidio.

El comandante Andrés Valencia ordena a los peritos que entren a fotografiar la playera y las chanclas y busquen más evidencias. Efraìn, aunque borracho aún, no se pone la playera color café. Se pone una color verde chillón como tratando de despistar. Y se pone unos tenis blancos sucios por el lodo del barrio. Una arma Beretta le es hallado por los peritos en una caja de zapatos con 6 cartuchos útiles.

Esteban Muñoz dejó dormir hasta las 11 de la mañana a Efraìn. Va con Andrés Valencia a interrogarlo: “No te pregunto si tu las mataste, eso lo sabemos, te pregunto por qué las mataste”.

-Esa señora mató a mi tío, era la esposa de mi tío Jose Juan y ella lo mandó a matar, porque andaba de novia con su rentista, quien les rentaba la casa es el jefe de narcomenudistas de Valle Verde. Fueron sicarios de su amante. Cuando mataron a mi tío se fueron un mes de Cancún y apenas regresaron. Yo vine desde hace un mes y estaba esperando que regresaran.

“¿Ustedes qué opinan jefes? Se lo merecía la señora…

-¿Y a la muchachita? ¿Por qué ella?

-No quería dejar testigos jefe…

En Valle Verde ahí en el cinturón de los miserables en Cancún, Solovino, un perrito criollo, espera bajo la sombra de la guayaba y los plátanos a sus dueños. Se han tardado demasiado. No tiene agua y comida y aúlla de hambre y tristeza. Cuando escucha el ruido de algún mototaxista sale a toda velocidad…

“Ese perro 🐕 sigue con las maldiciones en Valle Verde”, dijo Rosa la tamalera.

(Continuará)

Comunicado 357/2020-Z1

Benito Juárez, Quintana Roo a 29 de noviembre del 2020.

Ante el ministerio público fueron presentados Abismar “P” y Efraín “P” relacionados en el feminicidio de dos mujeres en Valle Verde

*Trabajos de investigación revelaron que los dos sujetos convivieron con las víctimas horas antes de ser privadas de la vida.

Benito Juárez – La Fiscalía General del Estado de Quintana Roo informa que el día de hoy, en el transcurso de la madrugada, se dio inicio a la carpeta de investigación correspondiente con motivo del hallazgo de dos cuerpos sin vida del sexo femenino que presentaron signos de violencia, en la colonia Valle Verde, del municipio de Benito Juárez.

Derivado de ello, en coordinación y colaboración con la Policía Quintana Roo, elementos de la policía de investigación llevaron a cabo los trabajos de campo y de gabinete, lo que permitió que hace unos momentos se lograra la presentación ante el ministerio público de dos sujetos identificados como: Abismar “P” y Efraín “P”, cuyas características físicas coinciden con las imágenes captadas por las cámaras de videovigilancia del C4 y con otros indicios y datos de prueba que corroboran su probable participación en los hechos.

De conformidad con las primeras investigaciones se tiene conocimiento de que los ahora agresores estuvieron conviviendo en un domicilio con las víctimas antes de que las privaran de la vida.

Con estas acciones, la Fiscalía General y el Gobierno del Estado de Quintana Roo reiteran que no habrá impunidad y menos cuando se trate de la dignidad y la integridad física de las mujeres

…Comunicado emitido por Comunicación Social de la FGE.

PD. La FGE liberó pocas horas después a Abismar por no tener participación en el doble feminicidio.

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