“Hey, Peña, leave them kids alone”

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Textos y Contextos
“Hey, Peña, leave them kids alone”
Por: Miguel Alejandro Rivera
El lunes 26 de septiembre, miles de personas salieron a las calles, como muchos otros 26 de cada mes, como otras ocasiones, sincronizando sus pasos, sus voces, la misma inconformidad, que parece eterna, de un pueblo que ya debiera profesionalizar la actividad de manifestarse.
Ya pasaron más de dos años de la desaparición de los 43 normalistas y por eso las personas se manifiestan, aunque unidos a esa demanda, se suman algunas madres de mujeres que se esfumaron en el Estado de México, o en algún otro sitio del país, familiares de jóvenes a quienes tampoco se les halla y en general ciudadanos que no se sienten libres en el Estado de derecho en el que viven.
Casi una semana después, el dos de octubre, vuelven a sincronizarse los pasos de cientos de personas, como lo han venido haciendo desde hace casi cincuenta años. El espejo de la inconformidad e incluso el de la represión hace que muchos griten: “Renuncia ya” o “Fuera Peña”.
Sin embargo, quizá el grito más fuerte en estas semanas fue el de un británico que visitó la Ciudad de México para decir ante cientos de miles de personas: “We don’t need no education, we dont need no thought control (no necesitamos ninguna educación, no necesitamos ningún control del pensamiento)”.
Pink Floyd fue una de las bandas más representativas del espíritu de la posmodernidad en una sociedad a la cual las ideas de igualdad, democracia, fraternidad y soberanía le habían fallado. Por eso, en su tiempo Roger Waters y compañía demandaban: “Hey, teachers, leave them kids alone (hey, profesores, dejen a los niños solos, en paz)”.
Quizá la idea de “dejar a los niños solos”, se comprende desde el planteamiento de “esta sociedad ya está perdida, sólo una nueva, con pensamientos originales y propios podría beneficiar a la humanidad”, y quizá por eso también podemos comprender que el ex bajista de Pink Floyd haya mutado su “Hey, teachers, leave them kids alone” por un “Renuncia ya”.
Es muy curioso observar como en un país donde los periodistas son acosados por develar la corrupción del sistema y los estudiantes son asesinados o desaparecen por estar en contra del mismo, puede llegar un británico a decir lo que quiera en contra del gobierno… y además le ponen un escenario para hacerlo frente a Palacio Nacional; impunemente, critica a los gobernantes de México ante cientos de miles de personas, en un mensaje que poco después llegará a millones a nivel mundial.
En síntesis, Roger Waters logró en dos conciertos lo que millones de mexicanos siguen intentando cada dos de octubre y ahora también, cada 26 de septiembre: ser parte viva de esa posmodernidad que se queja, a la que el humanismo le ha fallado porque claramente no existe y que se siente encerrada en un mundo en el cual vivimos persiguiendo las mismas sombras de las que hablaba Platón en su caverna.image
Y pese a que son millones de mexicanos quienes sincronizan sus demandas manifestándose, será más estridente la voz de un británico que aboga ante el mundo por un pueblo sin foros para expresar su inconformidad. Waters gritó algo así como “Hey, Peña, leave them kids alone”: eso parecemos, sociedad de niños con necesidad de alguien que hable por nosotros.
Tristemente, si la sociedad sigue bajo la conformidad de la manifestación masiva y coyuntural que impacta la opinión pública y sólo inunda las redes sociales, ya sean las marchas de estas semanas o la voz de un músico extranjero, las protestas seguirán siendo en la historia de este país como todas las demás: “otro ladrillo en la pared”… “All in all it was just a brick in the wall”.

Pedro Canché es un periodista independiente y el fundador de Pedro Canche Noticias. El ha sido perseguido por el Gobierno Mexicano por darle voz al pueblo indígena Maya y los campesinos del Yucatan y pasó 9 meses en la cárcel en un caso de persecución politico que Reporteros Sin Fronteras llamaban absurdo. "Podrán encerrar el cuerpo humano pero nunca podrán encerrar la libertad de expresión." dijó Pedro Canché.