Borge lo multa con 60 mil pesos al ser confundido con chofer de Uber, además de ser agredido por los taxistas

in Actualidad

Por Mary Hernandez y Enrique Huerta

José Hernández no habla muy bien el español. Aunque nació en Madera, Chihuahua, su crianza se llevó a cabo en Estados Unidos, aunque lleva un par de año viviendo en Puerto Morelos. Él fue una de las primeras víctimas de la ira de los taxistas locales luego de que entrara en operación la empresa Uber, aquel negocio polémico que envía un vehículo a quien lo solicite vía su app.

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Un licuado con su amigo antes de su pesadilla

Lo que sería una salida de amigos con dos turistas de origen chino, provenientes de Canadá, se convirtió en un via crucis, en el que José recibió insultos, amenazas y robo, además de que su automóvil, un Toyota azul, fue dañado y actualmente se encuentra en el corralón de Playa del Carmen sin ninguna razón.

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El automóvil sufrió severos daños causados por los taxistas

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“Fui a recoger a una pareja que había conocido en Playa del Carmen; yo hablaba inglés y pues les caí bien, me invitaron a que saliéramos a comer un día y les dije que sí. Fui a recogerlos al Mayan Palace y no sé qué se han de haber dicho antes de que llegue, pero cuando llegué se metieron muy apurados al carro y me dijeron ‘Ya vete’. En ese momento un taxista se puso enfrente de mi carro, bloqueándome el paso, atrás se pone otro y al lado una mujer taxista. Luego llegaron otros taxistas y me dijeron ‘No, no puedes llevarlos’. A lo que les contesté ‘Sólo son mis amigos, ¿cuál es el problema?’ Y me dicen: ‘No tienes autoridad, ya sabemos que eres Uber’. Y yo ‘No, sólo somos amigos, no me van a pagar por esto’. Y no me creían, nomás no me creían”, relata José en entrevista.

Señala que paulatinamente el automóvil fue rodeado de taxistas que no escuchaban la aclaración de José, que insistían en vincularlo con Uber. Fue ahí donde recibió las primeras agresiones.

“Se puso un taxista aquí en mi ventana y se puso de agresivo diciéndome que me iba a romper mi madre y atrás había otros taxistas que me llamaban mentiroso, que soy de Uber, hasta que escucho que alguien dice ‘Ya pónchale las llantas’. Y veo cómo un taxista poncha la llanta de mi lado con una navaja”.

Dice que cuando le poncharon la llanta, se enojó, por lo que bajó del automóvil para reclamarle al taxista y fue cuando le robaron su celular y su cartera.

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Después de arrebatarles su auto, los taxistas tampoco quisieron prestarles servicios

“(Cuando poncharon la llanta) Me saqué de onda y en ese momento sí me enojé. Me bajé del carro y le pedí su identificación a lo que el taxista le dice ‘Yo no te tengo que dar nada y si quieres háblale a la policía, le vamos a decir que tú eres de Uber y que estás recogiendo a la gente sin permiso’. Les expliqué que no era así. Regresé a mi carro y el taxista que dijo que me iba a romper mi madre me aventó mi celular, que estaba en el asiento de mi carro. En ese momento mi amigo, ya todo agresivo, pidió que ya nos fuéramos y nos fuimos”, detalla José, quien aclaró que previamente su amigo despejó el camino quitando algunos conos de seguridad.

Para tratar de pasar el mal trago ocasionado por el disturbio de los taxistas, José y sus amigos decidieron pasar a Puerto Morelos para arreglar la llanta ponchada y, de paso, conocer este lugar. Fue ahí que se dio cuenta de que su cartera tampoco estaba, que fue aventada junto con su celular afuera del hotel.

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Con su amigo Danni hoy por la mañana, no se imaginarían la viacrucis que pasarían por la tarde

Ya de regreso a Playa del Carmen, José y sus amigos pasaron a una oficina de quien les vendió el tiempo compartido y, después ir a comer, por lo menos ese era el plan, por lo que él los esperó en su automóvil. Cuando regresaron y se preparaban para irse, volvieron a ser agredidos por los taxistas.

“Cuando mis amigos regresaron, había tres taxis que se pusieron detrás de nosotros y cuando nos quisimos ir se pusieron enfrente de nosotros. Aclaro que yo ya no estaba manejando, porque mi licencia había desaparecido junto con mi cartera, por lo que mi amigo Dan era el que manejaba, y él se pone agresivo otra vez, sale y les dice a los taxistas que se vayan, pero nos persiguieron”.

Señala que a pesar de las maniobras de Dan, el vehículo fue alcanzado y rodeado por los taxistas, mientras que la pareja de turistas extranjeros bajó las ventanillas del vehículo para pedir el auxilio de la policía.

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Los taxistas rodearon e intimidaron a quienes estaban dentro del auto

“Ya después de diez minutos llegan muchos taxis, rodearon al carro como 50 taxistas del sindicato, así como personal de Sintra. Me preguntaron que si era de Uber y les dije que no. Nos gritaban, le pegaban al carro y nos amenazaban. Llegó la policía y le pedí paro, pero no hizo nada, sólo cuando le pedí que les dijera que no le pagaran al carro, el policía les ordenó que dejaran de hacerlo, pero no les dijo nada sobre que nos bloquearon el paso. Después de 15 minutos todo fue ya como un espectáculo, gente que estaba ahí con sus cámaras y todo, viendo a ver qué rollo”, relata.

José recuerda que hubo quienes lo amenazaron de llevarlo a la cárcel, que le iban a quitar el carro. Mientras tanto, él y su pareja de amigos no quisieron salir del coche, pues se encontraban rodeados de taxistas, quienes les reclamaban ser parte de Uber. Finalmente se alejaron con la llegada de una grúa.

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Fue el amigo de Danni quien después tuvo que conducir por que al dueño le arrebataron cartera y documentos oficiales

“Llamaron a la grúa y nos subió, con todo y nosotros dentro del carro. Nos llevaron al corralón y ahí estuvimos peleando hasta que llegaron los papás de su novia”

Al salir del corralón, les dijeron que vayan a las oficinas de la Secretaría de Infraestructura y Transporte (Sintra) a pagar la multa, pero ésta ya estaba cerrada, una hora antes de que el horario de servicio concluyera, que son las cinco de la tarde.

“Mira, ni tenían razón de quitarme el carro, en primer lugar. Luego van a querer cobrarme la estadía de los días y cuando el de la grúa nos subió con todo y nosotros, pero no sé si eso se pueda hacer”, reflexiona.

Sobre si sufrió alguna agresión física, José asegura que no, aunque el coche sí sufrió daños a manos de los taxistas, como una llanta ponchada y abolladuras en el frente del coche.

“Se estaban poniendo agresivos algunos de ellos. Uno tenía un anillo, así súper cholo, estaba pegando en el vidrio de donde yo estaba; hasta que la policía lo contuvo”.

-¿Entonces la policía no detuvo a ningún taxista?

-No. Es más, ni llegaron patrullas, llegaron tres motopatrulleros, quienes me preguntaban por mi licencia y como no tenía, me quisieron llevar a mí y a mi carro, a pesar de que les expliqué que la había perdido con los taxistas.

-Después de esto, ¿no levantaste alguna denuncia ante el Ministerio Público?

-Sí, contra el sindicato de taxistas, sí me quejé de que no hayan arrestado a algunos de ellos, pero en sí la denuncia es contra el sindicato. Igual y vamos a denunciar a la oficina de Sintra por no atender en horario regular y vamos a tener que seguirle.

Incluso, relata, en el Ministerio Público les contestaron que para que procediera la denuncia tenían que acreditar los daños.

“Hasta hay videos donde salen incluso líderes de taxistas”, asegura Karla, la novia de José Hernández.

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-¿Y qué dijeron tus amigos de esto?

-Sí, estaban muy sacados de onda, pero estaban seguros de que estaba bien. Desde el principio ellos gritaban a los taxistas para decirles que no podían hacer eso, tratando de explicarles que no era chofer de Uber.

De hecho, los amigos extranjeros acompañaron a José y a su novia en las oficinas de Sintra para tratar de recoger el automóvil. Además, no quisieron usar el servicio de los taxistas locales por su conducta agresiva.

“Se quedaron con el mal sabor de boca de que los atacaron sin razón”, explica Karla, la novia de José.

-Para dejar en claro, ¿José, tu perteneces a Uber?

-No.

-Entonces, ¿todo fue un mal entendido?

-Así es- asegura José Hernández, un hombre que por recoger a sus amigos extranjeros para que conozcan este destino del Caribe mexicano, fue confundido con un chofer de Uber y sufrió las agresiones de los taxistas locales.

 

COMUNICADO DE PRENSA

El miércoles 14 de septiembre, un joven de 22 años, José (Joe), fue atacado y violentado por los taxistas de Playa del Carmen con la excusa de ser “chófer” de UBER. Este joven reside en Puerto Morelos, y realmente estaba en el proceso de transportar a un par de amigos de Vancouver, Canadá, a comer a Playa del Carmen. Todo comenzó aproximadamente a las 9 de la mañana; él había acordado con anterioridad, recoger a sus amigos (una pareja de la tercera edad que venían a visitar la Riviera llamados Danny y Winni) en el hotel Mayan Palace. Los amigos de José comentan que ellos esperaban afuera del muro “Vidanta”, y que cerca de ellos había unos taxistas de Playa del Carmen constantemente preguntándoles a dónde iban y cómo llegarían. Danny y Winni admiten que incluso fueron un tanto molestos los taxistas. Cuando llegó José a recogerlos, la pareja abordó el auto y cuando estaban a punto de partir, un taxi se les cerró y en ese momento los amigos de José comenzaron a incomodarse y preguntar por qué los taxistas no los dejaban ir. Un taxista incluso se asomó para decirle a José que no podía llevarse a los turistas y que tenía que pagar dinero para poder hacerlo, además lo amenazó con mucha agresividad que le “rompería la madre”, tanto José como sus amigos extranjeros estaban claramente confundidos. Momentos después, se escuchó a un taxista amenazando con ponchar sus llantas, lo cual, después de que el automóvil avanzara unos metros, el taxista cumplió y ponchó una de sus llantas. José se baja del auto para exigirle a este taxista irresponsable que le entregué su identificación, y el taxista de manera descarada se negó. Cuando regresa a su carro, a José le lanza uno de los taxistas su propio celular, percatándose de que lo había dejado en el carro y como no les era de utilidad, se lo regresaron. Después, también se dio cuenta que habían agarrado su cartera, pero que nunca se la devolvieron los taxistas. De alguna manera, José, Danny y Winni consiguieron librarse (por el momento) de la situación, y fueron a Puerto Morelos a que José pudiera cambiar su llanta. En cuanto lo consiguió, siguieron su trayecto planeado inicialmente a Playa del Carmen. Como en ese momento José cayó en cuenta que no tenía su cartera, y, por lo tanto, tampoco tenía su licencia de manejar. Decidieron que Danny debería de manejar, ya que él si contaba con la suya. Una vez en Playa del Carmen, se detuvieron en la esquina de 14 y 20 porque la pareja tenía que resolver un asunto relacionado con su time-share. Cuando intentan abordar el coche nuevamente, descubren que unos taxistas los habían seguido, entonces decidieron irse rápidamente. El automóvil dio una vuelta por Constituyentes, pero finalmente los taxis los acorralaron. Hubieron 10 minutos de discusión entre los taxistas, y los pasajeros del carro, en los cuales se mantuvieron dentro de él ya que los taxistas mostraron claras señales de agresividad. Pero, después de estos 10 minutos, el asunto se complicó más porque, como José comenta, al menos 100 taxis los rodearon y comenzaron a intentar volcar el automóvil, algunos golpeando ventanas, insultado y gritando “¡FUERA UBER!”, cabe recalcar que José les decía sin cesar que no era de Uber, pero los taxistas no se detenían, a pesar de que ya hacían presencia los líderes sindicales de los taxistas en Playa del Carmen e incluso le hicieron una gran abolladura al auto. Y no sólo eso, si no que los taxistas amenazaron con meter a José a la cárcel. Está de más decir que Danny y Winni no comprendían nada, ellos vinieron a disfrutar de unas vacaciones en la Riviera, y les extrañaba que los mismos taxistas de Playa del Carmen fueran a violentarlos tanto, les costaba mucho entender la situación porque no hablan español, y José a pesar de ser de nacionalidad mexicana, se crio en Estados Unidos y el español no es su primer idioma. Eventualmente llegó la autoridad, que por más que los pasajeros del auto pidieron ayuda, sólo hicieron acto de presencia, no detuvieron a ningún taxista por bloquear calles ni acoso a civiles y lo más que hicieron fue medianamente evitar que la situación se descontrolara demasiado, ya que como sabemos, ha habido antecedentes de situaciones con resultados más lamentables con los taxistas. Después de unos momentos, llegó una grúa a llevarse el carro, incluidos a José, Danny y Winni. La grúa no se cercioró de nada, simplemente llegó y se los llevó. Una vez en el corralón, intentaron explicar lo que había sucedido pero los encargados se negaron a escuchar, y le dijeron que no podían regresarle su carro hasta que acudiera con la autoridad a pagar una multa. José le propuso a la pareja de canadienses que tomaran un taxi a sus hoteles, pero ellos se negaron rotundamente y dijeron que estaban muy decepcionados de los taxistas y que no tomarían uno en su estadía, incluso comentando que tienen amigos periodistas en Vancouver y les comentarían de la situación. Finalmente, otros amigos de Winni y Danny los recogieron, y José acudió junto con su servidor (Ingeniero Juan Carlos) a las oficinas de la Sintra antes de las 5 pm, encontrándose con la sorpresa de que éstas estaban cerradas y ni siquiera contaban con horario específico, en su puerta sólo decía “Horario: Lunes-Viernes”. Inmediatamente fue a levantar un acta en contra del sindicato de taxistas por los daños hechos, pero claro, esto nos deja con un sentimiento de insatisfacción, ya que nadie se hizo responsables de los daños hechos, ni la autoridad, ni el sindicato de taxistas, ni los líderes de este, ni la compañía de grúas. Es increíble la burocracia, el amarillismo y la poca eficiencia en la que vivimos para lidiar con estas situaciones, que en primer lugar, ni se deberían de dar, y en segundo, deberíamos de poder solucionarlas con más facilidad y seguridad. Hemos llegado a un punto que no sólo los conductores de Uber tienen que cuidarse y vivir en temor, si no que hasta nosotros los ciudadanos tenemos que tener precaución y cuidarnos.

BORGE MULTARÁ A CHOFERES DE UBER CON 60 MIL PESOS

El gobernador Roberto Borge Angulo confirmó que la empresa Uber no puede prestar el servicio de transporte público de personas en el estado de Quintana Roo.

“El servicio de transporte público está regulado por la Ley de tránsito, transporte y explotación de las vías carreteras del Estado, que establece que se requiere una concesión expedida por el Ejecutivo —explicó—. Ni la empresa ni los potenciales operarios cuentan con permisos o la concesión”.

Mediante un comunicado, dijo que la normatividad vigente que regula el transporte público, sería violentada por Uber o cualquier otra empresa que opere en Quintana Roo sin dichas concesiones, por lo que, esa red de transporte privado no puede prestar el servicio en ninguna parte de la geografía estatal.

“Si Uber como ha anunciado viene y presta el servicio simplemente estaría violando la ley porque esta es muy clara, por lo que si da el servicio, actuaría de forma ilegal y las unidades particulares serán detenidas”, sostuvo.

El jefe del Ejecutivo dijo que ante una eventual situación el Gobierno del Estado aplicará la ley que establece sanciones para las personas que presten el servicio de transporte público mediante placas o vehículos particulares.

Por su parte, Hiram de la Torre Villanueva, director de transporte de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (Sintra) explicó que dada la legislación vigente, en el caso que Uber brinde el servicio se aplicará la ley.

“Los particulares que presten el servicio de transporte público con vehículos privados pueden ser sancionados con una multa equivalente a 800 salarios mínimos o 60 mil pesos y las unidades remitidas al corralón”, refirió.

Explicó que en todo el Estado los inspectores están facultados para aplicar estas multas y detener la unidad, por lo que reiteró a la población en general a no dejarse engañar por la empresa Uber.

De la Torre Villanueva abundó que aunque estas empresas digitales ofrecen viajes ‘confiables’ no son del todo seguro para los pasajeros, pues los filtros de seguridad no son los adecuados para garantizar la seguridad del cliente.

“En servicios usados vía aplicación digital no se cuenta con medidas para solicitar un antidoping, licencia del servicio público, carta de no antecedentes penales, cursos de manejo y póliza de seguro de la unidad”, abundó.

Uber es una empresa de telecomunicaciones que une a un usuario con un operador, ese enlace se realiza digitalmente sin tener ningún tipo de responsabilidad y se queda con un 25 por ciento del costo del servicio, señaló. (Fuente: Gobierno de QR)